
Estamos ya, de lleno, en plena campaña electoral. Parece que el ambiente se empieza a caldear y que el frío apático que llevamos meses viviendo, desaparece. Me alegra que sea así. Unas elecciones -y estas son las más importantes desde que existe Democracia en España- no pueden basarse en una baja participación de la ciudadanía.
Por eso, que tengamos la oportunidad de asistir a un debate entre Rubalcaba y Rajoy, cuando todos sabemos que uno de los dos será el próximo Presidente del Gobierno, es algo fundamental. Nos permite conocer, ver y sentir cómo son aquellos llamados a dirigir los destinos de España en un momento tan complicado.
Yo ante estas elecciones planteo dos reflexiones.
Primera.- Que la decisión de quién debe ser Presidente se debe fundamental no en esteorotipos, sino en el conocimiento. Debemos saber, conocer de cerca cómo son, qué piensan, qué van a hacer, cómo van a hacerlo... Tenemos que saber, de antemano, qué significa el sentido de nuestro voto. Y la selección se hace no sólo en base a ideas sino en base a las personas que representan dichas ideas. La elección será no sólo entre la papeleta del PP o del PSOE. Será, por encima de todo, una selección de quién queremos que sea nuestro futuro Presidente, ¿Rubalcaba o Rajoy?
Segunda.- Pero tan importante como el resultado -la decisión- está la forma en que esta se adopte. A mis ojos y creo que a los ojos de todos, no tendría el mismo valor que esta decisión se adoptara con una participación muy baja o muy alta. Por eso, en mi opinión, tenemos que animar a que en estas elecciones, las más importantes de toda la Democracia, participe masivamente la ciudadanía (y especialmente los jóvenes). Que todo el mundo vote, eliga, participe en una decisión que, en cuatro minutos, tiene transcendencia para los próximos cuatro años.
Así pues, más allá de que el sentido de mi voto está claro -en mi opinión Rubalcaba es, a años luz, la mejor opción- yo os quiero animar a todos y todas a que votéis. De verdad, participad. No dejéis que otros decidan por vosotros. No renuncies a la utilización de un derecho que costó tantísimo conquistar por nuestros mayores. Vivimos tiempos difíciles, los más difíciles de toda la Democracia. Y por ello, ahora más que nunca, hemos de participar todos en una decisión colectiva -el resultado de las elecciones generales- de la que depende el futuro de España.