7.1.11
4.1.11
carta a Tito
Nunca pensé que te ibas a ir tan rápido. Nunca. Aunque creo que te has ido como tú hubieras querido... Y lo hiciste en tu casa y en tu cama.
Todo empezó aquel 24 de noviembre. Llevabas unos días malo y Pablo mi hermano me envió aquel mensaje que decía "ta welito pa Villa". Allí nos juntamos todos. Ingresaste en el Hospital y se pusieron a hacerte pruebas. Fue el 2 de diciembre, cuando estando en los actos del día de la discapacidad, me llamó mi madre y me dio la noticia de que tenías un cáncer de pulmón muy avanzado. Creí que el mundo se me venía encima. Me fui para Villa y allí hice de tripas corazón porque no queríamos que sintieras nada raro. Mi güela, mi madre y mi tío tomaron la mejor decisión: nada de tratamientos que no servirían ya para nada, llevarte de vuelta a la Pola y no decirte nada para que disfrutaras de tu vida hasta el último día.
No me voy a engañar: nunca fuiste tonto y sé, en lo más profundo de mí, que sospechabas lo que pasaba. Pero salvo a mi güela a los demás no nos dijise ni una palabra. Sólo nos dejabas ver tus enormes ganas de vivir.
Hasta el 30 de diciembre, con una pequeña recaída a mediados de mes, seguiste saliendo y viviendo con tu alegría natural. Pasamos la nochebuena como siempre nos gustaba hacerlo aunque estábamos todos con la emoción a flor de piel: sabíamos que era la última en la que tú estarías. El 31 habíamos cancelado la celebración de la nochevieja cada uno por su lado y la queríamos celebrar todos juntos en tu casa, como juntos lo hicimos tantas veces. Pero ese día te fallaron las fuerzas y te quedaste en cama. Eso sí, aún sacaste fuerzas para salir a las campanadas y al brindis con todos. El 1 la cosa fue a peor y el 2 ya no pintó nada bien. El 3 de enero, por la mañana, te fuiste sin hacer ruido. Todo fue mucho más rápido de lo que pensábamos y al menos me quedo con la alegría de pensar que hasta el 30 de diciembre hiciste la vida como a tí te gustaba hacerlo.
Para mí eres mucho más que un güelu. Yo siempre dije que mi güela Lala y tú, con los que me crié, con los que viví en vuestra casa veinte largos años, eráis mis padres complementarios. Y mis recuerdos hoy se amontonan los unos sobre los otros. Son tantos, que no tendría espacio para plasmarlos.
Los primeros años de mi vida dormí con vosotros, con mi güela y contigo. Bueno, con vosotros y con tu eterna radio, siempre sintonizada en la cadena ser y siempre funcionando todas las noches. Fui tu primer nieto. Contigo iba al campo de fútbol, sobre todo cuando fuiste conserje del Real Titánico e iba a tomar algo. Porque si algo te gustaba era estar con la gente, en los chigres, en la plaza o en la calle. Me acuerdo mucho de cuando íbamos al Hogar del Productor, dónde estaba la bolera. Los bolos era otra de tus grandes aficciones. Allí tomaba siempre lo mismo: un kas naranja y aceitunas rellenas. Ése era mi menú del vermut cuando todos los días me sacabas a pasear. Cuando empecé a ir al colegio recuerdo que a tí te tocaba llevarme al autobús a medio día, dónde saludabas a Fredo, tu pariente, que conducía los autocares.
Luego compartí mucho, siendo ya más grande, cuando empezaste a ir a ayudar al Práu de Arcadio. Te gustaba el ganao y así estabas todas las tardes entretenido. También pasábamos a ayudar a Quilo, al que siempre provocabas porque pensaba todo lo contrario que tú, en todo. Y siempre, todas las tardes, en el práu de Arcadio dormías aquella siesta en la que cantabas asturianáes. Parece que te estuviera escuchando ahora... Por allí pasaba tanta gente y siempre tertuliaban contigo. Porque si algo tenías era un sentido del humor a prueba de bombas y conversación, mucha conversación con todos.
Seguías siempre una ruta muy clara para visitar los bares que te gustaban. Los Robles era una parada obligatoria. Luego vino el Guaje. Y en los últimos meses, el bar de mi hermano Pablo, dónde ponías punto final a tu ruta y casi siempre Pablo te llevaba ya para casa de güelita, a comer. Pero tu ruta empezaba muy pronto, con la lectura del periódico en la Casa del Pueblo de Pola y ahí tu recorrido por Pola, para luego contarme en la comida las novedades del día. Porque yo, casi todos los días, como con vosotros en vuestra casa.
En nuestra familia teníamos tradiciones muy claras. Los domingos era el día en el que nos juntábamos todos a comer en casa de güelita, incluido mi tío, mi tía y mis primos Igor y Sarai. Así fue durante muchos años. Y a tí te encantaban los domingos, porque nos podías contar historias, gastar bromas y encima era el día en que más fútbol había... Un día completo, vaya.
Durante muchos años, en verano, íbamos al Cabañón mis hermanos y yo contigo. Menudas caminatas desde la Pola para llegar hasta allí. Terminábamos el día con esa comida, con sardinas a la plancha o chorizos al vino, como aquella vez que gastaste un gran reserva que tu ahijado Jose tenía allí y que utilizaste para macerar los chorizos. Como tú decías: "que ricos supieron". También era parada obligatoria en el práu de tu primo Paco, dónde estaba el árbol de chocolate, que mi hermano Pablo tan bien recuerda. Pero esa es otra historia.
Mi güela siempre dice que tú has sido un hombre feliz. Y es verdad. Eres un hombre feliz, que disfrutó de lo que le había dado la vida, que se sentía feliz de estar al lado de mi güela, de tener por hijos a mi madre y mi padrino Roberto. De tener en la familia a mi padre y a mi tía. Y orgulloso, sobre todo, de sus cinco nietos, de Igor y Sarai; de Pablo, Borja y de mí.
Tú y yo compartimos muchas cosas. También militancia política. Eres del PSOE desde que yo recuerdo y creo que la mayor alegría te la dí cuando te dije que me había afiliado a las Juventudes Socialistas. Recuerdo lo que me dijiste entonces: que me guiara por Pablo García, al que admirabas muchísimo. Es curioso. Ésa misma admiración la he heredado yo.
Fíjate si eras un hombre feliz que si yo tuviera que recordar momentos en los que te ví de verdad triste y afectado habría algunos, pero muy pocos. Casi me quedo cuando el Sporting descendió y cuando en el 2000 Aznar ganó por mayoría absoluta. Casi siempre te vi feliz. Te gustaba mucho hablar con la gente y, particularmente, los críos. Eso lo saben bien en Fontoria Nueva. Todos los vecinos te tenían por una institución. Y tú querías particularmente a los de tu portal, de especial manera a nuestros vecinos de puerta, que más que vecinos, son para nosotros familia: Marcelino, Carmina y Marce.
En todos los momentos importantes de mi vida política siempre estuviste ahí, en un plano discreto, como a tí te gustaba, pero ahí. Particularmente orgulloso te ví cuando me eligieron Alcalde. También cuando a principios de enero inauguramos las obras de Fontoria Nueva, del barrio en el que vivimos y tú hiciste conmigo y con la Consejera el recorrido inaugural. Mucho te gustaron las fotos que te regalé de aquel día. También recuerdo cuando te entregue, en el marco de unas jornadas que organizó el PSOE de Laviana, aquella placa que te reconocía como militante veterano del partido. Placa que preside el salón de casa y de la que siempre te sentiste tan orgulloso. No te perdías ningún acto en el que sabías que yo iba a intervenir ni ningún mitin. Siempre ahí.
Tu relación con güelita era especial. Siempre fue tu otro yo. Os encanta estar de piquilla, picándoos y buscando la riña fácil que formaba parte de vuestra rutina diaria. Siempre dijiste que sin güelita no serías nadie, porque ella era todo para tí. Tan claro lo tenías que a todos nos decías que querías morirte antes que ella, porque no la querías llorar y porque sin ella no querías vivir. Ya ves. Se ha cumplido tu deseo.
El mes de diciembre ha sido muy especial para tí y para todos nosotros. El día 6 hicimos la visita a tu pueblo natal, Riolapiedra. La acompañamos de una grabación que fui haciendo yo y que te vendí con la disculpa que, de cara a mi futura candidatura a la Alcaldía, necesitaba hablar de mis abuelos. En diciembre también tuviste una visita que te alegró mucho, la de mi primo Igor, que se encuentra trabajando fuera de España. El mismo día de nochebuena viniste por la mañana a mi casa dónde yo me encontraba en cama para traerme los periódicos. Poca gente sabe que cuando yo no podía coger los periódicos los fines de semana era mi güelu el sustituto de esa función. Allí estuviste más de una hora, dónde hablamos de todo. Esa nochebuena fue, sin duda, muy especial. En mi caso yo me quedé a dormir con vosotros y me vinieron a la cabeza tantos recuerdos de mi infancia...
Te has ido muy rápido güelito. No esperábamos que fuera tan rápido. Pero de estos días finales me quedó con lo que hiciste el día antes de irte para siempre. Estaba yo contigo en la habitación sentado junto a tí y me dijiste algo que no entendí. Me acerqué a tí a ver que era y lo que hiciste fue darme un beso. Es un beso que vale millones. Que nunca olvidaré en mi vida...
Querría decirte esto en tu despedida pero sé que no voy a ser capaz, por eso, te lo escribo.
Y es más, quiero creer en algo. Tú no eras creyente, pero siempre aceptaste que yo si lo fuera. Y como creyente que soy no quiero creer que esto se acaba aquí y ya está. Quiero creer que hay algo más allá. Y quiero creer que ese algo será un domingo eterno, en el que nos volveremos a reunir todos juntos, como hacíamos cuando tus nietos éramos niños. Tú eres la avanzadilla para organizar esos domingos que serán para siempre y, de hecho, me imagino que ya estarás haciendo tiempo, paseando acompañado de tu cayado, de tu boina y de tus caramelos, hablando con la gente, mientras esperas que el tiempo nos reúna a todos en ese domingo que ya nunca tendrá fin.
Te quiero muchísimo güelito.
1.1.11
Tito y Lala

Ayer, 31 de diciembre, nos juntamos la familia en casa de mis abuelos Tito y Lala, en la barriada de Fontoria Nueva, para despedir el año. Lo hemos hecho numerosas veces. Lo seguiremos haciendo en el futuro... El estar juntos hizo que volvieran a mí recuerdos que me traían esa misma imagen de años atrás. La misma casa -con cambios de decoración-, las mismas caras -con menos años- y los mismos rituales. La cena compartida, los brindis, las uvas, todo forma parte de esos recuerdos. Pero presidiéndolos, siempre, la presencia de los patriarcas, de mis güelitos Tito y Lala.
Para quién no lo sepa yo nací y me crié en esa casa. En ella viví con mis abuelos veinte largos años de mi vida. Es el día de hoy que sigo yendo a comer diariamente a casa de mis abuelos. Siempre digo que para mí mis güelos son mucho más que eso, son unos padres complementarios a los que tengo. Y de tener estos güelos, de habernos criado mis hermanos y yo con ellos, me siento tremendamente orgulloso.
Lala es el carácter por naturaleza. Mujer fuerte, de valores firmes, entregada siempre a su familia. Lo está ahora pero lo estuvo siempre. Cuando era joven, casi una niña, la trasladaban en su familia de casa a casa para que atendiera y ayudara a las madres recién dadas a luz. Ya entonces se entregaba a los demás... Es la dedicación a los demás personificada. De ella dicen que he heredado el apego al trabajo, el valor de la responsabilidad, el exigirme siempre rendir al máximo... Pero Lala, por encima de todo, es una mujer buena, con unos ojos verdes preciosos que nunca he descubierto en nadie más.
Tito es la alegría de nuestra familia. Yo siempre digo que mi güelu siempre ha sido, esencialmente, un hombre feliz. Tengo pocos recuerdos de mi abuelo triste, quizás los únicos cuando le dan sustos su Sporting del alma o el partido político en el que siempre ha creído y milita, el PSOE. Mi abuelo es el hombre sociable, el que cuenta anécdotas, el que hace bromas o se ríe y le encanta que se rían. Con un sentido del humor a prueba de bombas. Es al que le gusta tomar su pinta de vino con sus amigos y tertuliar. Al que le gusta hablar con la gente por la calle y darles su particular remedio contra el tabaco: sus inseparables caramelos. Acompañado en los últimos años de su boina o gorra -depende la estación- y de su cayau... De él dicen que he heredado mi sentido del humor y mi sociabilidad, mi forma de tratar con la gente.
La verdad es que he tenido suerte al tener esta familia y, particularmente, al tener estos abuelos. Suerte que comparto con mis hermanos y mis primos que recuerdan -recordamos- con especial alegría aquellos domingos en los que nos juntábamos todos en casa de Tito y Lala para compatir mesa y tarde. Esos míticos domingos, tan tradicionales en nuestra familia, siempre están presentes en mis recuerdos. Nunca entenderé como cogíamos todos en aquella casa: mis abuelos, mis padres, mis tíos Roberto y Marifé. Mis primos Igor y Saray, mis hermanos Pablo y Borja. Yo. Todos juntos dábamos vida a aquellos domingos en el que era, por excelencia, el día de nuestra familia.
Hoy, 1 de enero de 2011, me apetece comenzar el año de esta forma: recordando. Dejando que mi memoria y mis vivencias vengan aquí. Soy lo que soy porque he tenido la suerte de encontrar en mi camino a esta familia y, como no, por haber sido críado en la casa de estas dos personas, de mis abuelos Tito y Lala, que son parte inseparable de mi vida y también de mi destino. Para ellos, siempre, mi cariño.
24.12.10
22.12.10
con mis vecinos


Siempre me ha gustado tener contacto con los vecinos de Laviana. Con mis vecinos. Creo de verdad que una persona que es Alcalde no tiene mejor aliado que ellos para mejorar Laviana. Su opinión, su visión de las cosas, su crítica, su aportación de ideas, da sentido a muchas de las decisiones que, día tras día, tengo que tomar y tomamos.
Ayer fue un día particularmente intenso con mis vecinos. Por la mañana visita al Colegio Público "Elena Sánchez Tamargo" para ver las actuaciones de Navidad organizadas por la Asociación de padres y madres del colegio con los niños. Un plácer compartir con sus padres esos momentos de alegría. Luego, visita a las instalaciones acompañados de Eva, su Directora y de Andrea, la Presidenta de la APA. Hay cosas que se han mejorado pero también otras muchas por mejorar...
A las siete de la tarde un momento muy especial. Junto a la Iglesia se celebró el acto oficial del encendido navideño. Como ya hicimos el año pasado -y espero hacer en los años siguientes- iluminamos, a modo de símbolo de nuestra Navidad, uno de los árboles de la Iglesia. La respuesta de los muchos vecinos allí congregados fue clara: ¡qué guapo! Así es. Creo que nuestra modesta y sencilla iluminación navideña es bonita.
En el medio, entre un acto y otro, se celebró una rueda de prensa en la que la ejecutiva del PSOE de Laviana anunció su respaldo por unanimidad a mi candidatura como Alcalde de Laviana. En el acto estuvieron presentes Jesús Gutiérrez y Adriana Lastra, en representación de la FSA, para expresar su apoyo a mi candidatura. Pero quiero, de verdad, que mis palabras de mayor cariño sean para mis vecinos. Ellos me han expresado siempre su respeto y afecto, especialmente estos últimos meses de reflexión colectiva. Gracias por darme el honor de trabajar CON ellos por Laviana. Si ellos quieren, a partir del 22 de mayo de 2011 y durante los próximos cuatro años, seguiremos trabajando por Laviana codo con codo. Que nadie se olvide qué se vota en estas elecciones de mayo del 2011: quién quieres que sea el Alcalde de Laviana. Ésa es la pregunta. Los vecinos, mis vecinos, tenéis la respuesta...
12.12.10
historias que llenan la Historia

Estos días, leas el periódico que leas, veas la tele que veas o te informes por internet ves que existe un tema que todo lo ocupa: el de los controladores aéreos. Si algo tengo es que no opino nunca a la ligera, me gusta informarme de las cosas y luego, con la mayor información posible en la mano, analizar este y otros debates.
Todo empieza, en pleno puente festivo de la Constitución, cuando se produce un abandono masivo de los controladores aéreos, que no acuden a sus puestos de trabajo. El primer efecto, el que se ve, cientos de miles de personas "tirados" en los aeropuertos, sin posibilidad de viajar esos días. Bodas suspendidas, fallecimientos sin tener cerca a las personas queridas, vacaciones no realizadas... Hubo gente afectada de Laviana en este caos. Sin ir más lejos, nuestra Portavoz en el Ayuntamiento, Ana Fernández y nuestra común amiga Cristina Remesal. Éso es lo que se ve. Lo que todos seguimos en directo gracias al trabajo de los medios de comunicación. Ahora, a mí me preocupa algo mucho más grave. Si se produjo ese abandono, ¿quién vela por la seguridad aérea? Porque claro, hablamos de personas que no se dedican a mantener en buen estado los aeropuertos, sino que velan por la seguridad de los vuelos, guían a los aviones por las "autopistas" aéreas.
La respuesta del Gobierno fue contundente. Vimos en directo las explicaciones de Rubalcaba, el Vicepresidente y de José Blanco, Ministro de Fomento. Declaración del Estado de alarma y militarización de las torres de control de los aeropuertos. A los controladores no les quedó más remedio que volver a sus puestos de trabajo.
Aquí ya surgen dos debates. El primero, aquellos que atacan al Gobierno por ir en contra del derecho de huelga de los controladores. Pues bien, para empezar, esta no fue una huelga legal. Y no lo fue porque no se avisó con el tiempo necesario, ni se pactaron los servicios mínimos -repito, hablamos de la seguridad de los vuelos-. Por tanto, de ejercicio del derecho a la Huelga, nada de nada. Lo que hubo, lisa y llanamente, fue un abandono masivo de sus puestos de trabajo. Y eso, aquí y todos los países democráticos, NO es legal.
Segundo debate (con ataque incluido al Gobierno): la declaración del estado de alarma. Vayamos por partes. El estado de alarma viene definido en nuestra Constitución -por tanto, es un poder que tiene el Gobierno gracias a la Constitución española, en concreto en su artículo 116-. Una Ley orgánica, del año 1981, desarrolla ese artículo y dice cosas tan interesantes como "procederá la declaración [...] cuando circunstancias extraordinarias hiciesen imposible el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las autoridades competentes". Esa misma Ley, en su artículo 4, hace referencia a los estados de alarma diciendo que procede su declaración en caso de: "Paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad...". En mi opinión, ante este abandono masivo que dejó tirados a cientos de miles de personas y que puso en riesgo la propia seguridad aérea, el Gobierno hizo bien aplicando los poderes extraordinarios que la Democracia y la Constitución le otorgan para estos casos. Creo que, a estas alturas, nadie podrá negar que la seguridad aérea es un servicio público esencial para la comunidad".
Hay gente que dice que el problema es del Gobierno, no de los controladores. Mejor dicho: eso es lo que dicen los controladores. También dicen que no es cuestión de dinero. Bueno, vayamos por partes. El problema de los controladores aéreos con este Gobierno viene de una decisión muy clara: la limitación, por Decreto, de los sueldos de los controladores aéreos. El Ministro de Fomento dijo que era insostenible la situación y que, con la que está cayendo, era amoral que se produjeran estas situaciones. Ya entonces, hace de esto varios meses, recordemos, los controladores aéreos vinieron a aplicar una huelga encubierta. El segundo golpe que les ha dado el Ministerio y que les parece insostenible es la clarificación de ciertos aspectos que buscan evitar el fraude de las bajas abusivas "por enfermedad" de los controladores. Por tanto, aquí hay dos opciones. Sólo dos. Una, plantarles cara o dos, pactar con ellos y permitir que siguieran cobrando esos sueldos sin límites que cobraban hasta los primeros meses de este año. Cada uno, en esto, me imagino que tendrá su opinión. La mía es clara: no se podía permitir esa situación.
Puedo entender que se critique al Gobierno cuando se equivoca pero, en mi opinión, en esta ocasión no se han equivocado lo más mínimo. Y a aquellos que acusan de que ha desaparecido el talante sólo quiero recordarles algo: cuando se produce un ataque de este estilo, tan desproporcionado y grave, la labor de un Gobierno es defender a la gente con todos los poderes que le concede la Constitución y la Democracia. Por cierto, hablando de los controladores, ellos ahora hablan de "arrepentimiento". Casi tan masivo el arrepentimiento como masivo fue su abandono del puesto de trabajo. Ahora, lo que han dicho y escrito ahí está y me quedo con las palabras de una controladora aérea, Cristina Antón que orgullosa de su acción cargaba contra los viajeros que querían disfrutar de "sus putas vacaciones" o increpando a los viajeros con una pregunta: "¿dónde cojones dice que seamos vuestros putos esclavos?". Ahí es nada. Si tenían alguna posibilidad de tratar de convencernos, con portavoces como la señora Antón, las pierden de golpe.
En fin, otra historia que sumadas a otras muchas se convierten en la Historia con mayúsculas. Aprendamos de ella.
4.12.10
pasa la vida
Ese paso del tiempo me llevó en la tarde de hoy a visitar Tolivia. Allí la Asociación "El Cascayu" recordaba con una fiesta que, hace un año, el pueblo de Tolivia "tomaba" su nuevo centro social: La Rectoral. Un antiguo edificio de la Iglesia, caído en desuso, recuperado gracias al Plan E y convertido en un foro de encuentro de los habitantes de todo un Valle. Como siempre que voy me siento orgulloso de ver lo que han conseguido y lo que han hecho. Valoro su capacidad de unir esfuerzos, de sumar voluntades y de seguir creciendo. Cuando la dinámica de los pueblos es ir a menos, Tolivia va a más. Como siempre, un plácer acompañar a un buen amigo que me permitió descubrir Tolivia y sus gentes. A ellos, a todos, gracias por hacerme sentir como si estuviera en casa.
Pero el paso del tiempo me hizo hoy por la mañana mantener un nuevo encuentro de trabajo con un grupo de vecinos y vecinas que, generosamente, dan parte de su tiempo para hablar de los problemas que son de todos. Más de tres horas de reunión en la mañana de hoy, en el CIDAN, en la que tuvimos tiempo para hablar de casi todo. O de casi todos. Me permite ver esa visión de las cosas alejada del debate partidista. Me acerca a los problemas vistos por los propios vecinos. Gracias, como siempre, a los que colaboran y gracias por aportar su grano de arena para hacer de Laviana un lugar mejor para vivir.
Ahora, el pasar del tiempo no me puede llevar a pasar de comentar algo que me ha molestado profundamente: la actitud de los controladores aéreos. Conozco a varias personas de Laviana que se han visto afectada por la actitud deshonesta y miserable de quién juega a estar enfermo para no declarar una huelga legal. Bien por el Gobierno de España y su rotunda respuesta. A los gobernantes hay que exigirles que ante los problemas demos respuestas claras y contundentes. Así ha sido con la actitud de chantaje de los controladores aéreos. Y bien por utilizar los recursos que el sistema democrático, que nuestra Constitución, nos da para defendernos.
Hablando de Constitución, el próximo 6 de diciembre esta cumple 32 años. Me lleva un mes. Precisamente, a modo de celebración, ayer Viernes por la mañana tuve la suerte de compartir una hora de clase con el grupo del que es tutora la profesora Inés García, a la que todo el mundo en Laviana conoce bien. Me divertí con adolescentes de 13 años que me han demostrado la inteligencia de las nuevas generaciones de Laviana que vienen pisando fuerte y que, cuando hablas con naturalidad con ellos, ves las ganas que tienen de conocer y cambiar el mundo en el que viven. Un plácer que esa clase se desarrollara en el salón de plenos del Ayuntamiento de Laviana. Un honor para nuestro Ayuntamiento.
En fin. Que pasa la vida. Y estos días me doy más cuenta que nunca de que a veces, muchas veces, nos pasa demasiado deprisa...
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