
Me hubiera gustado escribir antes sobre mis sensaciones personales en torno a lo que ha sucedido en el 38 congreso del PSOE. Sin embargo, la situación climatológica y los problemas derivados de ella en el concejo de Laviana, me han impedido, hasta hoy, tener la oportunidad de sentarme ante el teclado y plasmar, en letra, mis sensaciones.
Lo primero de todo tengo que decir que, en mi opinión, hemos vivido un congreso "histórico". Uno de esos congresos que se apuntarán en color rojo en el calendario de la familia socialista y que dejará una profunda huella. Histórico por el nivel de competición, histórico por la intensidad del debate e histórico por el transfondo de los proyectos que se enfrentaron en dicho congreso. Quiero, antes de nada, hacer un reconocimiento a Carme Chacón, a su valentía y su valor, a la hora de asumir el reto de la candidatura. Y como no, a Alfredo Pérez Rubalcaba, que interpretando un sentir que existía en las filas socialistas, ha dado un paso al frente para asumir el liderazgo en este tiempo de tránsito.
La democracia ha hablado y hecho esto, todos los socialistas tenemos la obligación de cerrar filas en torno a nuestro nuevo Secretario General. Ya semanas antes del congreso dije algo que era mi previsión: se trataba de un congreso muy abierto y el porcentaje entre quién ganara y perdiera, estaría en torno al 51% y el 49%. Así ha sido.
La FSA-PSOE, en un posicionamiento muy mayoritario -y con Javier Fernández a la cabeza- apostábamos por Alfredo Pérez Rubalcaba al frente del PSOE. Lo hacíamos pensando en su solidez, en que daría una imagen de estabilidad al Partido, en su capacidad de liderar la transformación, apoyando su convicción de que el PSOE tenga "una sóla posición política en toda España sobre los grandes temas". O lo que es lo mismo, lo apoyábamos para que cambiara el PSOE con la intención de que siguiera siendo el PSOE.
La victoria de Rubalcaba da fuerzas a la FSA. Eso es evidente. Y sobre todo, por encima de todo, ha reforzado la figura de Javier Fernández, a quién la ejecutiva de la FSA ha propuesto para la candidatura a la Presidencia del Principado y a quién Rubalcaba ha pedido que lidere el Consejo Territorial del PSOE.
Ahora, a trabajar para recuperar la confianza de la ciudadanía asturiana y dar un Gobierno a Asturias que gobierne y que responda a las preocupaciones de nuestra gente.
