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23.1.12

ante el congreso del PSOE

Tengo el inmenso honor de ser uno de los 42 delegados y delegadas que representarán a los socialistas asturianos en el Congreso del PSOE que se celebrará en Sevilla. 42 hombres y mujeres, de todas las edades -mucha gente joven y muchos de las Juventudes Socialistas-, algunos con responsabilidades orgánicas e institucionales, otros sin ellas y una amplia presencia de alcaldes y alcaldesas socialistas de Asturias. Representaré a Asturias formando parte de una lista plural y de consenso encabezada por Javier Fernández y, como no, representando también la fuerza de los socialistas de Laviana. Un honor pero, también, una enorme responsabilidad. El trabajo de un delegado o delegada en este Congreso no se reduce a aquello que los medios más destacan -la elección de Rubalcaba o Chacón- sino en el debate de ideas, propuestas y ponencias. Ahí los socialistas asturianos tenemos mucho que hacer. Y lo vamos a hacer bien, estoy seguro.

Abro paréntesis. Sobre el debate Rubalcaba y Chacón. Ya hace semanas anuncié mi predicción: los resultados iban a ser muy ajustados, el Congreso se presenta muy abierto. No entro a valorar los números -aunque nos atiborren a datos-, sólo sé que seremos los delegados y delegadas quiénes decidamos con nuestro voto quién queremos que dirija el PSOE. Cierro paréntesis.

El Congreso extraordinario de la FSA, celebrado en Siero, ha sido un éxito. Pero no ha sido un éxito por la elección sin problemas de nuestra delegación, sino sobre todo, por encima de todo, por los debates que se han celebrado. Debates que han durado horas y que han abarcado todo tipo de temas, desde cuestiones de empleo, energéticas, políticas sociales, derechos ciudadanos, articulación territorial, política fiscal... Pero para que negarlo. Uno de los temas en los que más hemos trabajado ha sido en la definición de nuestro nuevo modelo de Partido.

El PSOE es, sin duda, el Partido más democrático. Lo ha sido durante su más de 130 años de historia, desde que aquel 2 de mayo de 1879 nos fundara Pablo Iglesias acompañado de un grupo de trabajadores. Pero también es verdad que vivimos nuevos tiempos. Y que esos nuevos tiempos deben venir acompañados de cambios en nuestro modelo de funcionamiento interno. Y la clave fundamental es ésta: cómo elegimos a nuestros dirigentes. Pues bien, los socialistas asturianos hemos aprobado una enmienda -de la que me siento profundamente orgulloso y que propuse- que establece la elección directa del secretario/a general, a todos los niveles, por votación directa de todos los y las militantes. Es decir, a partir del 39 congreso federal -si se aprueba esta enmienda en el congreso de Sevilla-, quién encabece el PSOE será elegido por todos los hombres y mujeres que formamos parte del Partido, no a través del sistema de delegados como se viene haciendo hasta ahora. Y éste es un cambio fundamental. Ningún partido político de España, absolutamente ninguno, hace esta votación directa de toda su militancia para elegir a su máximo dirigente. Si el PSOE lo aprueba en Sevilla, volveremos a demostrar que estamos en la vanguardia del funcionamiento democrático de los partidos... Pero hay más resoluciones sobre temas internos que buscan reforzar el papel de la militancia y el control de nuestros dirigentes. Por ejemplo, se establece que los delegados a congresos serán elegidos en listas desbloqueadas y que para tener presencia las minorías basta con que obtengan un 15% de los votos. Y además, los socialistas asturianos proponemos extender las primarias para elegir nuestros candidatos a todos los municipios de España con independencia de su población...

Por tanto, las propuestas de Asturias van en la línea de construir un nuevo modelo de Partido para un nuevo tiempo. Ahora bien, no podemos perder de vista algo. Debatir sobre nuestro modelo de Partido no es un fin, es sólo un instrumento. Un instrumento para profundizar en la democracia interna y ser capaces de "reconectarnos" con la sociedad. Abrirnos a la gente. Ambicionar ser sus representantes. No nos queremos centrar en debatir sobre nosotros mismos, sino en debatir sobre los problemas de la ciudadanía. Pablo Iglesias y los demás fundadores, propiciaron el nacimiento del PSOE para ser útiles a la sociedad.

Y eso, ser útiles a la sociedad, ése es el verdadero reto.

22.12.11

de la desconexión a la reconexión


Ha pasado ya un mes desde que los ciudadanos, a través de las urnas, nos trasladaron claramente un mensaje: no confiaban ya en nosotros, en los socialistas, para seguir gobernando España. En el camino quedaron cuatro millones de votos y muchas ilusiones rotas por el desencanto.

Aquel fue un momento clave: el de la desconexión. El PSOE se ha "desconectado" de la sociedad, de los ciudadanos a los que decimos representar y ello se ha traducido en una pérdida clara de las elecciones. Una crisis de credibilidad, ligada a los errores cometidos, nos han llevado a este resultado. Ahora bien, la responsabilidad de este resultado electoral, de esta derrota, es colectiva. No soy de los que crea que la sociedad, lo que espera de nosotros, es buscar un culpable y huir todos, como de la peste, de la responsabilidad de la misma. La responsabilidad de los errores cometidos, de la gestión negativa de la crisis -no se puede decir que hayamos perdido sólo por el desgaste de la crisis, que también, sino por la propia gestión de la misma- no puede ser exclusivamente de una persona. Es una responsabilidad colegiada, que comparten desde quiénes formaban la ejecutiva federal del PSOE y el Gobierno de España, pasando por todos los órganos de responsabilidad de nuestro partido hasta llegar a las agrupaciones locales. Todos somos parte del problema. Y todos, también, debemos ser parte de la búsqueda de soluciones.

Hemos de pasar, ya mismo, de la desconexión a la reconexión. Hemos tenido siete millones de votos. Siete millones de hombres y mujeres, jóvenes y mayores, que siguen creyendo en nosotros, que creen que el proyecto socialista es el mejor para España. Son muchos, pero no suficientes. Hemos de abrir, desde ya, cauces de reflexión y de participación. Hemos de reconectarnos con la sociedad, con la calle, abrir puertas y ventanas, poner la oreja a ras de tierra y saber qué espera de nosotros la ciudadanía. Tenemos que hacerlo. Podemos hacerlo. Contactar con la sociedad civil organizada pero, también, con las personas que a título individual, formando parte de la sociedad, nos quieren dar su visión de las cosas. Hay que volver a pegarnos al terreno. Y hacer eso, pegarnos al terreno, nos exige estar dispuestos a escuchar cosas duras, críticas, reproches. Es lo que toca. Y hay que hacerlo. Para reconstruir la confianza, lo primero, es aceptar los errores cometidos. Y luego, tender puentes para el diálogo.

En mi opinión, además, es tiempo de construir de abajo a arriba. Es bueno que el Partido, en el sano debate en sus órganos internos -las asambleas-, previos a los congresos, haga un análisis real, dando opción a la militancia a exponer sus dudas, sus propuestas y sus ilusiones. No soy de los que cree que las cosas, en este momentos, se solucionan por arriba. Es hora de empezar por abajo, repito, como mejor forma de acercarnos de nuevo, de "reconectarnos", a esa sociedad que decimos querer representar. El 38 Congreso es la última etapa de este sano debate.

Y una última reflexión. Lo dije ayer y lo repito hoy. Le deseo suerte al nuevo Gobierno y que acierte. Y lo hago como español y como socialista. Como español, porque creo que es muy necesario para el país que el Gobierno acierte en sus decisiones. Como socialista, porque yo quiero recuperar la confianza de la ciudadanía no en base a los errores que vaya cometiendo el nuevo Gobierno, sino en base a que nuestro proyecto sea el mejor y se gane de nuevo la confianza de la sociedad.

De la desconexión a la reconexión.
Ése es el objetivo.