
Han pasado ya semanas desde que el pasado 22 de mayo, el PSOE perdiera las elecciones municipales y autonómicas en toda España. Hay que decir las cosas como son, sin paños calientes. El PSOE ha recibido la mayor derrota de su historia y hemos perdido las elecciones de una forma categórica, con honrosas excepciones. En Asturias, en las elecciones municipales, hemos tenido mejores resultados que en el resto de España -caso de Laviana, por ejemplo, dónde hemos mantenido nuestros 8 concejales en un contexto muy, muy difícil-. Pero la realidad es la que es. La ciudadanía, cansada de la crisis, de sus efectos, de la gestión de la misma y de otros graves errores cometidos y problemas a los que nos hemos tenido que enfrentar, han dicho alto y claro que los socialistas no gozamos de su confianza.
¿Qué hacer ante este resultado? Veo con auténtico estupor como algunas personas de otros partidos, cuando han tenido un mal resultado -incluso el peor de su historia democrática- echan balones fuera y culpan a los demás de su fracaso. Alucinante. Nosotros, los socialistas, ni queremos ni podemos hacer eso. Los culpables de nuestra derrota somos nosotros, por ser incapaces de explicar el porqué de las decisiones adoptadas desde el Gobierno de España, por haber perdido la confianza de los ciudadanos y por haber roto la comunicación, la conexión, con ellos. Éso es algo que a mí siempre me obsesiona: la conexión con la ciudadanía. Es una de mis máximas como Alcalde y quizás puedan explicar, en parte, el resultado en Laviana...
Javier Fernández, nuestro líder en Asturias, lo dijo alto y claro: "En Asturias estaremos dónde han querido los asturianos: en la oposición". Nada de paños calientes. Reconocer la derrota, trabajar en comprender los errores y corregirlos y afrontar el futuro con fuerza. Eso mismo fue lo que nos transmitió ayer Alfredo P. Rubalcaba, en una asamblea general con militantes socialistas celebrada en Oviedo. La gente habló alto y claro. Los militantes socialistas pusieron las cosas claras, muy claras. Y Rubalcaba, también.
Así pues, los socialistas de España y los socialistas asturianos, afrontamos este tiempo político nuevo con tres premisas fundamentales. Una, humildad. Reconocer que hemos sido claramente derrotados porque así lo han querido los ciudadanos con su voto. Dos, coherencia. No vamos a entrar en cambalaches raros que nos llevan a cometer acciones imposibles de entender. Y tercero, unidad. Vamos a trabajar desde la unidad que nos caracteriza, como partido y proyecto político, para volver a conectarnos con los ciudadanos a los que queremos representar.
Pero el punto de partida, para todo ello, es claro: reconocer los errores. Las verdades, por delante.






