
Hoy es 12 de octubre, el "Día de la Hispanidad" y, desde 1913, día también de la Guardia Civil. La Guardia Civil -la Benemérita como es popularmente conocida- fue fundada en 1844, siendo por tanto el primer cuerpo de seguridad pública y de ámbito nacional que existe en España. Fue su fundador el Duque de Ahumada, quién siempre defendió con pasión el lema que define al Instituto: "el honor es mi divisa".
La vida de la Guardia Civil está ligada de forma ininterrumpida a la vida social e histórica de España. Su existencia se prolonga ininterrumpidamente desde 1844, siendo protagonista de la seguridad ciudadana y del orden público. Como pasó con España, la Guerra Civil supuso también su ruptura interna. Poca gente sabe y recuerda que los efectivos de la Guardia Civil se divieron casi a la mitad entre aquellos que apoyaron la legalidad democrática republicana y aquellos que apoyaron el golpe de estado de Franco. Durante el franquismo es cierto que existió una identificación del cuerpo con el régimen, algo similar a lo que sucedió en los cuerpos militares y en las fuerzas policiales, lo que enfrentó al cuerpo con las fuerzas de la izquierda que luchaban en la clandestinidad por la Democracia.
La llegada de la Democracia supuso profundos cambios. Con la Democracia cambió España y con ella también cambió la Guardia Civil. Se ha convertido en un cuerpo que se ocupa de un buen número de materias y competencias, algunas tan novedosas como la protección del medio ambiente (el archiconocido SEPRONA) o el servicio marítimo. También todos tenemos en la retina el papel de la Guardia Civil como cuerpo de lucha antiterrorista, labor que desarrollan con auténtica eficacia. En los últimos años, además, se ha incrementado el número de efectivos de forma importante, lo que ha supuesto que numerosos jóvenes -muchos de ellos de mi generación y muchos amigos- sean hoy Guardias Civiles.
En el año 2007, con el Gobierno socialista de Zapatero, se aprobó una Ley Orgánica que permitió la existencia de asociaciones profesionales en la Guardia Civil. Ello ha supuesto en los últimos años -y más en los últimos meses- que presenciemos a través de los medios las reivindicaciones de las distintas asociaciones existentes. Es lógico que así sea. La representación profesional demanda mejoras en materias como régimen de horarios o salarios. A mí eso, de partida, me parece materia lógica de reinvindicación de una asociación profesional. Lo que nunca compartiré -y en esto quiero ser claro- son las actitudes de abucheos o tensiones llevadas hasta el límite que hemos visto últimamente ¿Por qué? Porque cuando no se es capaz de defender con razones -con argumentos- las posiciones de uno, se pierde toda la razón. O lo que es lo mismo: el fondo es muy importante, pero nunca han de fallar las formas... En cualquier caso yo, como cualquier otro ciudadano, sigo con interés el debate, deseando conocer la opinión de la mayoría de los miembros de la Guardia Civil sobre su presente y, como no, su futuro.
Para ser sincero tengo una impresión personal -y quizás me equivoque-. La Guardia Civil siempre se ha caracterizado por algo: su carácter militar. Quizás el debate de hoy tenga también algo que ver con eso, con el debate que puede existir sobre si hoy debe mantener la Guardia Civil ese carácter de Instituto armado o no. El Ministerio de Interior ayer mismo reiteraba su posición favorable a mantener la tradición. Pero ya digo que creyendo como creo que éste puede ser un debate de fondo que exista en el seno de la Guardia Civil, no tengo argumentos para ir más allá. Será un plácer poder escucharlos.
Sea lo que sea, se debata lo que se debata, hoy todos sabemos que la Guardia Civil es un cuerpo que garantiza la seguridad y defiende la Democracia. Lo sabemos bien en Laviana que conocemos su colaboración y ayuda para mantener nuestra seguridad. Lo sabemos bien en toda España cuando los vemos en misiones humanitarias en el extranjero -la última en Haití, creo recordar-, siendo motivo de orgullo por el papel que desempeñan. En este día, en su festividad, quiero reconocerles a todos los guardias su labor, sus ganas de velar por la seguridad y su compromiso con la Libertad. Quiero reconocerles, en fin, que siguen fieles a su lema: "el honor es mi divisa".
La vida de la Guardia Civil está ligada de forma ininterrumpida a la vida social e histórica de España. Su existencia se prolonga ininterrumpidamente desde 1844, siendo protagonista de la seguridad ciudadana y del orden público. Como pasó con España, la Guerra Civil supuso también su ruptura interna. Poca gente sabe y recuerda que los efectivos de la Guardia Civil se divieron casi a la mitad entre aquellos que apoyaron la legalidad democrática republicana y aquellos que apoyaron el golpe de estado de Franco. Durante el franquismo es cierto que existió una identificación del cuerpo con el régimen, algo similar a lo que sucedió en los cuerpos militares y en las fuerzas policiales, lo que enfrentó al cuerpo con las fuerzas de la izquierda que luchaban en la clandestinidad por la Democracia.
La llegada de la Democracia supuso profundos cambios. Con la Democracia cambió España y con ella también cambió la Guardia Civil. Se ha convertido en un cuerpo que se ocupa de un buen número de materias y competencias, algunas tan novedosas como la protección del medio ambiente (el archiconocido SEPRONA) o el servicio marítimo. También todos tenemos en la retina el papel de la Guardia Civil como cuerpo de lucha antiterrorista, labor que desarrollan con auténtica eficacia. En los últimos años, además, se ha incrementado el número de efectivos de forma importante, lo que ha supuesto que numerosos jóvenes -muchos de ellos de mi generación y muchos amigos- sean hoy Guardias Civiles.
En el año 2007, con el Gobierno socialista de Zapatero, se aprobó una Ley Orgánica que permitió la existencia de asociaciones profesionales en la Guardia Civil. Ello ha supuesto en los últimos años -y más en los últimos meses- que presenciemos a través de los medios las reivindicaciones de las distintas asociaciones existentes. Es lógico que así sea. La representación profesional demanda mejoras en materias como régimen de horarios o salarios. A mí eso, de partida, me parece materia lógica de reinvindicación de una asociación profesional. Lo que nunca compartiré -y en esto quiero ser claro- son las actitudes de abucheos o tensiones llevadas hasta el límite que hemos visto últimamente ¿Por qué? Porque cuando no se es capaz de defender con razones -con argumentos- las posiciones de uno, se pierde toda la razón. O lo que es lo mismo: el fondo es muy importante, pero nunca han de fallar las formas... En cualquier caso yo, como cualquier otro ciudadano, sigo con interés el debate, deseando conocer la opinión de la mayoría de los miembros de la Guardia Civil sobre su presente y, como no, su futuro.
Para ser sincero tengo una impresión personal -y quizás me equivoque-. La Guardia Civil siempre se ha caracterizado por algo: su carácter militar. Quizás el debate de hoy tenga también algo que ver con eso, con el debate que puede existir sobre si hoy debe mantener la Guardia Civil ese carácter de Instituto armado o no. El Ministerio de Interior ayer mismo reiteraba su posición favorable a mantener la tradición. Pero ya digo que creyendo como creo que éste puede ser un debate de fondo que exista en el seno de la Guardia Civil, no tengo argumentos para ir más allá. Será un plácer poder escucharlos.
Sea lo que sea, se debata lo que se debata, hoy todos sabemos que la Guardia Civil es un cuerpo que garantiza la seguridad y defiende la Democracia. Lo sabemos bien en Laviana que conocemos su colaboración y ayuda para mantener nuestra seguridad. Lo sabemos bien en toda España cuando los vemos en misiones humanitarias en el extranjero -la última en Haití, creo recordar-, siendo motivo de orgullo por el papel que desempeñan. En este día, en su festividad, quiero reconocerles a todos los guardias su labor, sus ganas de velar por la seguridad y su compromiso con la Libertad. Quiero reconocerles, en fin, que siguen fieles a su lema: "el honor es mi divisa".
Feliz día.



