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27.7.11

una reflexión muy de actualidad

“Quizás los modos y maneras que a menudo se utilizan para juzgar a las personas no sean los más adecuados para una convivencia serena. No me he quejado en ningún momento de la crítica. Siempre la he aceptado serenamente. Pero creo que tengo fuerza moral para pedir que, en el futuro, no se recurra a la inútil descalificación global, a la visceralidad o al ataque personal porque creo que se perjudica el normal y estable funcionamiento de las instituciones democráticas. La crítica pública y profunda de los actos de Gobierno es una necesidad, por no decir una obligación, en un sistema democrático de Gobierno basado en la opinión pública. Pero el ataque irracionalmente sistemático, la permanente descalificación de las personas y de cualquier solución con que se trata de enfocar los problemas del país, no son un arma legítima porque, precisamente pueden desorientar a la opinión pública en que se apoya el propio sistema democrático de convivencia”

extracto del discurso de dimisión de

Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno

29 de Enero de 1981



PD: Una reflexión que sé, le gusta mucho a mi güela Lala. Y de actualidad, hoy más que nunca.

18.7.11

hace 75 años


El 18 de julio de 1936 forma parte de la memoria colectiva de nuestro pueblo, como una fecha de terrible recuerdo. Ese día, un buen número de militares -entre ellos Francisco Franco-, deshonraron su juramento de fidelidad a la Constitución y las leyes entonces vigentes e iniciaron, con su golpe de estado, la guerra más terrible de nuestra historia como país: la guerra civil española.

Es una fecha que, aunque no nos guste recordar, debemos tenerla presente. Recordar es, sin duda, la mejor vacuna para que nunca repitamos ese mismo destino. Recordar es aprender de la Historia, es tener en cuenta lo que pasó y saber que, en nuestro país, hubo un tiempo en el que pensar de forma diferente tenía un futuro claro: la cárcel, la muerte o el exilio.

España, tras aquella guerra que enfrentó a unos hermanos contra otros, quedó profundamente herida. Casi cuarenta años de régimen dictatorial, de vivir sin libertades, de opresión del que pensaba de forma diferente, forma parte de nuestra historia. La historia de la que no nos sentimos orgullosos pero que debemos, sin duda, conocer.

Yo condeno, con voz clara y firme, el golpe de estado del 18 de julio de 1936. Condeno a los culpables de iniciar la terrible guerra civil, que provocó muerte, desolación y pobreza. Que nos privó de avanzar al mismo ritmo que el resto de países europeos del mundo occidental.

Quiero tener un recuerdo para TODOS los muertos a consecuencia de la guerra civil. Y especialmente hoy, quiero tener presente a un hombre al que admiro profundamente: Julián Besteiro. Fue Presidente del PSOE y Presidente de las Cortes Republicanas entre 1931 y 1933. Al finalizar la guerra se quedó con su pueblo, fue detenido y, aunque era un anciano, se le trató por el franquismo con la mayor de las crueldades hasta provocarle su muerte en la cárcel de Carmona (Sevilla). Hombre moderado, catedrático de Universidad, persona a la que le debemos mucho. Muchas de sus ideas que entonces no tenían espacio, son hoy realidades que conocemos y vivimos en la actual etapa democrática.

Y junto a él, quiero rendir tributo a la generación que hizo posible la transición española. Y de forma muy especial a Adolfo Suárez. Ahora que él no recuerda, yo lo quiero recordar a él. Gracias a su empuje, sus ganas y su energía, gracias a su mandato como Presidente del Gobierno, fue posible pasar de una dictadura a la actual etapa democrática en la que vivimos. Gracias a él -y a muchísimos que desde todas las ideas colaboraron con él- hoy vivimos en Libertad.

El 18 de julio de 1936 es una fecha terrible en nuestra historia. Pero no la podemos desechar, ni olvidar sin más. Hace 75 años hoy, se iniciaba la gran tragedia española. Ese recuerdo, hoy más presente que nunca, nos debe llevar a reivindicar con palabras firmes una gran verdad: la Democracia y la Libertad es el único camino para construir el mañana.

22.2.11

23-F


Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla. Esa frase, desde que era muy joven, me ha obsesionado. Ha sido como un recuerdo machacón, permanente, de que el olvido no conduce a nada bueno, sino todo lo contrario.

Este 23 de febrero se cumplen 30 años desde aquel otro 23 de febrero que ha pasado a la historia de este país por suponer un ataque a la joven Democracia española. Aquel día un grupo de militares y guardias civiles tomaron el Congreso de los Diputados, retuvieron al Gobierno de España y al parlamento, mientras alguno de sus aliados sacaba los tanques a la calle como muestra de un golpe que buscaba, sobre todo, poner freno a la Democracia española.

Mucho había cambiado España en muy poco tiempo. Sobre todo, desde que aquel 3 de julio de 1976, el Rey Juan Carlos había designado Presidente del Gobierno a un joven político audaz cuyo nombre, siempre, irá ligado a la historia de España: Adolfo Suárez. Él fue el encargado de tender puentes con los partidos políticos de la oposición y aplicando aquella famosa frase "de la ley a la ley, pasando por la ley" o aquella otra "elevar a la categoría jurídica de normal lo que al nivel de la calle es simplemente normal", construir la Democracia española tal y como hoy la conocemos. En enero de 1981, creyendo de esta manera favorecer a su país, presentó la dimisión y así llegamos a aquel histórico 23-F. Ese día se votaba la investidura de su sucesor, Calvo-Sotelo. La toma por la Guardia Civil, a cuyo frente se encontraba un conocido conspirador golpista como era Tejero, dió horas e imágenes para nuestra historia. Entre ellas quiero recordar especialmente a quién ya no puede recordar: Adolfo Suárez. Aquel hombre, aún Presidente del Gobierno en funciones en aquellas horas, trató de plantarles cara a los golpistas -ayudado de su siempre fiel amigo Manuel Gutiérrez Mellado- y permaneció sentado en su escaño mientras las balas caían a su alrededor.

Aquel día terminó, después de muchas horas de confusión y miedo, bien. A la mañana siguiente, cuando ya amanecía, Tejero y el resto de golpistas se rendían. La posición del Rey y de la mayor parte de los militares así como la pronta reacción de partidos y sindicatos, todos unidos en la defensa de la Constitución y de la Democracia, hicieron posible que el golpe fracasara y que hoy vivamos en Libertad. Al día siguiente tuvo lugar la manifestación más multitudinaria que se recuerda en España: millones de personas tomaron la calle para defender la Libertad, la Democracia y la Constitución Española.

No está de más, cuando se cumple un nuevo 23 de febrero, que recordemos que la Democracia no es algo que existe porque sí, ni es eterno, ni tampoco inmutable. Que cada día hacemos más Democracia. Que la tenemos que defender cada día. Porque, no lo olvidemos, hay gente que, sin duda, aún hoy, le gustaría vivir en un sistema político autoritario, sistemas en los que viven millones de ciudadanos de este planeta que no pueden decir lo que piensan ni vivir libremente.

Recordémoslo hoy y siempre.